Épidaemia de sarampión en EE.UU.: primera muerte y mayor crisis en 35 años
Los Estados Unidos atraviesan su mayor crisis sanitaria por sarampión en más de 35 años, con la confirmación de más de 5.100 casos y el primer fallecimiento registrado en Wisconsin. La autoridad sanitaria federal atribuye esta escalada a la persistencia de la desconfianza hacia las inmunizaciones, un fenómeno que ha adquirido dimensiones políticas significativas.
Los Estados Unidos se encuentran inmersos en la peor epidemia de sarampión registrada en más de tres décadas, según confirmó el viernes la Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La autoridad sanitaria ha documentado 5.182 casos confirmados desde el inicio del año, una cifra que supera ampliamente los 2.289 registros de 2025 y marca el nivel más alto desde 1991.
La gravedad de la situación se ha materializado en pérdidas humanas. En Wisconsin, un bebé falleció a causa de la enfermedad, constituyendo la primera muerte por sarampión en el estado en más de treinta años. La directora de salud local, Kirsten Johnson, calificó el suceso como una tragedia innecesaria al tratarse de una patología prevenible mediante vacunación, y exhortó a la población a protegerse. En Nueva York, donde la gobernadora Kathy Hochul declaró el estado de emergencia en octubre, se registró también el primer fallecimiento por esta causa en tres décadas.
Aunque los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades declararon erradicado el sarampios en EE.UU. en el año 2000, la propagación actual se atribuye a una creciente escepticismo hacia las vacunas. Este fenómeno ha trascendido lo sanitario para influir en la esfera política. El secretario de Salud designado por el presidente Donald Trump, Robert F. Kennedy Jr., es un conocido crítico del uso generalizado de inmunizaciones. Asimismo, el mandatario ha reiterado afirmaciones sobre una supuesta conexión entre las vacunas y el autismo, posturas que la comunidad médica ha desmentido rotundamente.
El sarampios se caracteriza por su alta contagiosidad y puede provocar complicaciones graves como meningitis. Aunque tradicionalmente asociada a la infancia, la enfermedad afecta también a adultos no inmunizados, lo que amplía el espectro de riesgo en medio de esta crisis sanitaria.
X.Mendez--GM