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Disputas durante el sabbat en un café ponen de manifiesto la polarización en Israel
Disputas durante el sabbat en un café ponen de manifiesto la polarización en Israel / Foto: AHMAD GHARABLI - AFP

Disputas durante el sabbat en un café ponen de manifiesto la polarización en Israel

Alma Ronen combate en el ejército israelí desde hace más de dos años y prefiere disfrutar el día de descanso del sábado en un café en camiseta y jeans en lugar de su uniforme militar. Pero resiente que sus compatriotas religiosos piensen diferente.

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Cada semana desde junio, manifestantes ultraortodoxos llegan a un céntrico café de Jerusalén, cercano a su barrio, indignados porque el local abre durante el sabbat, el día de descanso en que los judíos observantes evitan trabajar, usar maquinaria o intercambiar dinero.

Vestidos con sus trajes negros, decenas de ultraortodoxos -todos ellos hombres- llegan gritando "¡Sabbat!" al acercarse al Café Basimta.

Un grupo de israelíes tenía preparada una contraprotesta, soplando silbatos para ahogar los gritos. Uno de ellos levantó una pancarta con la frase "Nuestro derecho sagrado a beber café".

La disputa en Jerusalén es un retrato de dos países muy diferentes, en momentos en que se acercan las elecciones del 27 de octubre, consideradas como un referéndum sobre el primer ministro, Benjamin Netanyahu.

Netanyahu, quien es laico, ha dependido políticamente de los judíos ultraortodoxos por casi dos décadas.

Actualmente al frente del gobierno más derechista en la historia de Israel, ha ayudado a los ultraortodoxos a ganar influencia.

- "Parásitos" -

Una fuente de indignación para muchos israelíes es que los ultraortodoxos reciben estipendios para sus estudios religiosos, y están exentos del servicio militar, aún cuando las fuerzas armadas libran una guerra regional desde octubre de 2023, con el ataque del movimiento palestino Hamás.

"Siento rabia en mi corazón de que solo algunas personas deban servir en el ejército", comentó Ronen, de 20 años, quien ha combatido en Gaza y Líbano.

"Esta gente solo tiene su estilo de vida y no aceptan otra opinión más que la suya", reclamó.

Amit Yair, de 77 años, fue aún más duro al esperar para pedir un café. "Los ortodoxos son parásitos. No hay otra palabra para esto", expresó. "Todo lo que quieren es dinero del gobierno".

El café fue abierto por una persona que apoya predicar el cristianismo a los judíos, un movimiento rechazado por muchos judíos.

Un manifestante ortodoxo, enfrentado en un duelo a gritos con un adversario, dijo que escogió vivir en una zona religiosa. "No quiero que mis hijos salgan de casa y vean un café abierto", comentó.

"No es que no te respete, pero esto es un ataque a la fe de mi familia", explicó. "Cuando dices ser judío, significa que has hecho un compromiso".

Los ultraortodoxos en la protesta se negaron a hablar con los periodistas al alegar que hacerlo sería violar el sabbat.

- Cambio demográfico -

Un 53% de los judíos israelíes se identifican como totalmente o parcialmente laicos, según un estudio del año pasado del Instituto de Política del Pueblo Judío.

Sin embargo, los israelíes en general se han vuelto más religiosos y más derechistas, desde los ataques de Hamás del 7 de octubre, los más mortales de la historia contra Israel.

Shlomit Ravitsky Tur Paz, jefa del programa de religión y estado en el Instituto de Democracia Israelí, señaló que la sociedad se había vuelto progresivamente más secular, con más negocios y servicios de transporte abiertos durante el sabbat y la creciente aceptación de los derechos LGBTQ.

"Al mismo tiempo, vemos la dirección exactamente opuesta en materia demográfica", en la medida en que los judíos religiosos representan una proporción cada vez mayor de la población, agregó.

Destacó que las críticas a los ultraortodoxos han crecido por su acercamiento con Netanyahu, quien desde el 7 de octubre lanzó varias guerras en Oriente Medio.

"Los ultraortodoxos están en el gobierno y son parte de la decisión de continuar la guerra, pero no pagan el precio con sus hijos reclutados o con la sangre de sus hijos", expresó Tur Paz.

Los principales rivales electorales de Netanyahu, incluido el ex jefe militar Gadi Eisenkot, han prometido eliminar las exenciones al servicio militar obligatorio.

Aya Lewkowicz, activista del movimiento Pink Front que llegó de Tel Aviv para sumarse a la defensa del café de Jerusalén, consideró que los israelíes deberían poder decidir por sí mismos cómo observar el sabbat.

"Todo el mundo debería tener la libertad de descansar como quiera descansar y no tener que seguir dictados de una pequeña minoría", afirmó.

Después de varias horas de confrontación ruidosa, los manifestantes ortodoxos se retiraron, esperando continuar su batalla el siguiente sábado. Y cada semana, la fila en el café de Jerusalén se hace más larga.

H.Perez--GM