Los moscovitas aprenden a vivir bajo el fuego ucraniano
Olga no duerme bien: "La ansiedad no se va, me tiembla el cuerpo". Los aparatosos ataques con drones ucranianos del jueves contra Moscú han sacudido a sus habitantes, que se dieron de bruces con la realidad de la guerra.
"Duermo mal. Por eso tengo esta cara, sin maquillaje, cansada, lo que refleja la realidad actual", afirma esta residente del barrio de Marino, en el sureste de Moscú, un día después del ataque.
"Las cosas van muy mal y solo quiero que llegue la paz lo antes posible y que todo esto deje de existir", dice esta contable de 41 años, que prefiere no dar su apellido.
Los drones lanzados por Kiev consiguieron esquivar las defensas antiaéreas de Moscú, consideradas las mejores de Rusia, y golpearon por segunda vez esta semana una importante refinería.
La instalación se incendió y las llamas llegaron también a un inmenso mercado cubierto en las cercanías. Las enormes columnas de humo negro que provocaron decoraron durante casi toda la jornada el cielo de Moscú.
El ataque mató al menos una persona, una niña de ocho años, e hirió a una quincena, según el gobernador de la región.
El viernes se restablecía la calma y en el barrio de Marino, a unos 3 km de la refinería, no quedaba rastro de la humareda.
Pero la angustia no se evaporó.
"Por supuesto, hay preocupación por el futuro. ¿Cómo va a acabar todo esto y cómo va a terminar todo este lío?", se pregunta Antonina, una economista de 65 años que tampoco revela su apellido.
- "Mantener la calma" -
Ucrania asegura que continuará con estos ataques como respuesta a los bombardeos rusos que, desde el inicio de la ofensiva de Moscú en febrero de 2022, golpean casi a diario su territorio.
Kiev concentra el fuego en infraestructuras petroleras rusas, con tal de minar la fuente de ingresos procedentes de este sector que financia la maquinaria de guerra del Kremlin.
"Si Ucrania arde, su Moscú también arderá", avisó el presidente Volodimir Zelenski tras el último ataque a la capital rusa, cuyas imágenes fueron difundidas ampliamente en las redes sociales de ambos países.
"Lo más importante es que el pueblo ruso empieza a sentir que es un hombre, Putin, quien libra esta guerra, mientras que la gente ordinaria paga el precio", insistió el mandatario ucraniano.
Rusia amenazó a Ucrania con nuevos "ataques masivos" en respuesta a ese ataque.
El presidente ruso, Vladimir Putin, no ha hecho comentarios por ahora. En el momento de la acción se encontraba a 700 km de Moscú, en Kazán, para una cumbre con dirigentes asiáticos.
Según la agencia de noticias estatal rusa TASS, fue el peor ataque contra Moscú en al menos dos años.
Andréi Kondratiev, un vendedor moscovita de 47 años, se resigna a esta nueva realidad y a sus consecuencias en otros aspectos del día a día, como una mayor escasez de combustible.
"Hay que acostumbrarse ya a la idea de que puede pasar en cualquier sitio", incluso en la capital, dice. "Simplemente tenemos que mantener la calma".
P.Alonso--GM