Los países de la UE presionan para que el bloque financie los "centros de retorno" de migrantes
La Unión Europea (UE) podría financiar la creación de centros de deportación fuera del bloque, según los planes respaldados el martes por los Estados miembros, en momentos en los que Bruselas endurece las medidas contra la migración irregular.
Un texto aprobado por los cancilleres de la UE durante una reunión en Bruselas insta a que el presupuesto común contribuya a "retornos seguros, dignos, sostenibles y eficaces" y a "soluciones innovadoras" en materia de migración.
Esta última es una expresión genérica que engloba las ideas impulsadas por países con posturas duras en materia migratoria, como Italia y Países Bajos, que incluyen la creación de los denominados "centros de retorno", instalaciones en el extranjero para tramitar solicitudes de asilo y facilitar la deportación de los solicitantes rechazados.
La medida tiene lugar en un contexto de endurecimiento de la política migratoria de los gobiernos europeos ante los cambios al respecto en la opinión pública, que han impulsado los avances electorales de la extrema derecha en todo el continente.
Estos centros cuentan con el apoyo de la mayoría de los Estados miembros, y los eurodiputados deben dar el miércoles su visto bueno definitivo al texto que prevé su creación.
El documento aprobado el martes en Bruselas "abre la puerta" a que estos establecimientos se gestionen con el apoyo de fondos de la UE, afirmó un diplomático europeo.
Los fondos provendrían de un paquete destinado a programas de cooperación con países no pertenecientes al bloque, al que la Comisión Europea propuso asignar un total de 200.000 millones de euros (232.000 millones de dólares).
Los defensores de esta medida sostienen que estos centros podrían facilitar las repatriaciones y actuar como un elemento disuasorio para los posibles migrantes irregulares.
Sin embargo, grupos de derechos humanos los han criticado calificándolos de "agujeros negros legales" que podrían dejar a los migrantes varados en un limbo con escasa supervisión.
Al igual que el resto del presupuesto, cualquier financiamiento del bloque tendría que contar con el respaldo previo del Parlamento Europeo.
Se espera que las negociaciones sobre el plan de gastos de la UE para 2028-2034 —que, según propuso la Comisión el año pasado, ascendería a unos dos billones de euros— duren meses.
J.Castro--GM