Raúl Castro, el implacable líder revolucionario cubano
Raúl Castro, imputado el miércoles por la justicia estadounidense en un caso que data de 1996, es a sus 94 años la encarnación del poder comunista en Cuba.
Oficialmente retirado de todos sus cargos oficiales, el líder revolucionario conserva una influencia decisiva en el rumbo de la isla. Tras permanecer durante décadas a la sombra de su hermano Fidel Castro, que gobernó Cuba durante casi medio siglo y murió en 2016, Raúl Castro dirigió el país entre 2006 y 2018.
Al igual que Fidel, ocupó simultáneamente la presidencia y el cargo de primer secretario del Partido Comunista (PCC), cuyas riendas cedió al presidente Miguel Díaz-Canel en 2021.
A sus casi 95 años de edad, que cumplirá el próximo 3 de junio, Raúl Castro todavía realiza apariciones públicas ocasionales, siempre ataviado con su uniforme militar, aunque cada vez se ve más frágil al caminar.
Durante la más reciente, el acto por el Primero de Mayo celebrado frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, tuvo que sentarse antes de que terminara la ceremonia.
Al asumir la presidencia en 2008, emprendió reformas económicas que abrieron un mayor espacio a la iniciativa privada y autorizó a los cubanos a viajar al extranjero, así como la compraventa de automóviles o viviendas.
Pero nunca cedió en el dogma del sistema de partido único ni en la represión de las voces disidentes.
"Nadie lo dude que mientras viva estaré listo, con el pie en el estribo para defender la patria, la revolución y el socialismo", declaró en 2021, al dejar la dirección del PCC.
Raúl Castro ha sido imputado por Estados Unidos, en momentos en que La Habana y Washington atraviesan uno de los periodos más tensos de sus relaciones.
Desde enero, la administración de Donald Trump aplica una política de máxima presión contra la isla, donde las sanciones de Washington han agudizado la crisis económica y energética.
Ironía de la historia, el líder revolucionario fue en 2014 uno de los dos protagonistas, junto con el expresidente demócrata Barack Obama, del inédito acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que Trump revirtió durante su primer mandato.
Su único hijo, Alejandro Castro Espín, que ahora tiene 60 años, desempeñó entonces un papel clave en las negociaciones secretas que condujeron en 2015 al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos enemigos ideológicos.
Actualmente, su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, coronel del Ministerio del Interior y jefe de su seguridad personal, parece desempeñar un papel similar en las conversaciones en curso entre La Habana y Washington.
El líder revolucionario sigue esas conversaciones "rigurosamente" y participa en la "toma de decisiones", dijo en abril a la AFP su hija, Mariela Castro.
- "Gran talento" -
Nacido en Birán (este), fue el cuarto de siete hermanos, y tenía 22 años cuando se unió a su hermano Fidel en el fallido asalto al Cuartel Moncada en 1953.
Tras dos años en prisión, se exilió en México en 1955 y un año después regresó a la isla a bordo del yate "Granma" para hacer la revolución que finalmente llegó al poder en 1959.
La cárcel, el exilio y la lucha guerrillera, sellarían una historia única de complicidad entre los dos hermanos en la cúspide del Estado: una alianza que logró resistir a la superpotencia estadounidense durante casi setenta años.
Ministro de Defensa por casi 50 años, Raúl Castro es implacable. Ordenó ejecutar por fusilamiento a cientos de agentes de la dictadura de Fulgencio Batista, y posteriormente a aquellos considerados una amenaza para el régimen.
"Frente al enemigo no debemos dar la impresión de tener un alma caritativa", se justificaría en 1993, en una inusual entrevista con el periódico El Sol de México.
Raúl tejió pacientemente la red de lealtades al régimen. Este lector de Karl Marx fue el principal artífice detrás de la adhesión de Cuba a la Unión Soviética en el punto álgido de la Guerra Fría.
Según Michael Shifter, del centro de análisis Diálogo Interamericano, Raúl Castro "demostró gran talento y capacidad para organizar y dirigir" las fuerzas armadas, a las que confió sectores enteros de la economía, lo que aseguró la supervivencia del régimen durante la crisis económica de la década de 1990.
En este contexto fue creado GAESA, un conglomerado económico-militar que controla más del 40% de la economía cubana y que dirigió su yerno, Luis Alberto Rodríguez López Callejas, fallecido en 2022.
En la mira de Washington, GAESA fue una de las primera empresas sancionadas bajo una reciente orden ejecutiva de Trump.
M.Medina--GM