Irán optimista en conversaciones, pero EEUU advierte sobre "líneas rojas"
Irán dijo el martes que había acordado con Estados Unidos unas "líneas generales" en Ginebra para un acuerdo que evite el conflicto, pero el vicepresidente JD Vance aseguró que Teherán no acepta todas las "líneas rojas" del presidente estadounidense Donald Trump.
Este segundo ciclo de conversaciones bajo la mediación de Omán buscaba un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, a cambio del levantamiento de las sanciones estadounidenses en un contexto de crisis económica aguda, que fue uno de los detonantes de las protestas de las últimas semanas.
El canciller iraní, Abás Araqchi, declaró este martes a la televisión estatal que la última ronda de conversaciones con Estados Unidos fue constructiva y se acordaron las "líneas generales" para un pacto, aunque no precisó una fecha para continuar el diálogo.
Agregó que una vez ambas partes presenten borradores de texto para un acuerdo, estos "se intercambiarán y se fijará la fecha para una tercera ronda (de conversaciones)".
En Washington, Vance también pareció mostrar que Estados Unidos prefiere la diplomacia, pero pintó un panorama mixto.
"En algunos aspectos, fue bien; aceptaron reunirse más tarde. Pero en otros, quedó muy claro que el presidente ha fijado algunas líneas rojas que los iraníes aún no están dispuestos a reconocer y abordar", dijo Vance en una entrevista con Fox News.
"Vamos a seguir trabajando en ello. Pero, por supuesto, el presidente se reserva la facultad de decir cuándo considera que la diplomacia ha llegado a su fin natural", dijo.
Y advirtió: "Esperamos no llegar a ese punto, pero si lo hacemos, será decisión del presidente".
El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, celebró los "avances" logrados y afirmó que las negociaciones permitieron progresos en la identificación de "objetivos comunes y cuestiones técnicas".
"Queda mucho por hacer, y las partes se marcharon con objetivos claros para la próxima reunión", añadió.
- Amenazas del ayatolá -
En paralelo con la diplomacia en Suiza, el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, lanzó advertencias a Estados Unidos tras el despliegue de buques en Medio Oriente.
"Oímos todo el tiempo que (Estados Unidos) ha enviado un buque de guerra a Irán. Un buque de guerra es efectivamente un arma peligrosa, pero más peligrosa es el arma capaz de hundirlo", declaró el ayatolá.
El portaviones "USS Abraham Lincoln", con cerca de 80 aparatos a bordo, fue desplegado por Washington junto con otros 11 buques de guerra y se encontraba el domingo a unos 700 km de las costas de Irán, según imágenes satelitales.
Además, el presidente Trump dispuso el envío a la zona de otro portaviones, el "USS Gerald R. Ford", que fue desplegado en el Caribe como parte del operativo contra Nicolás Maduro.
La amenaza de Jamenei se produjo un día después de que los Guardianes de la Revolución desplegaran barcos y helicópteros, y probaran drones y misiles, en un ejercicio militar con aires de demostración de fuerza en el estratégico estrecho de Ormuz.
La televisión estatal indicó que Irán cerrará parcialmente partes de ese estrecho "por seguridad", aunque no precisó cuánto tiempo se prolongará la medida. Por Ormuz transita cerca de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado consumidos a nivel mundial.
- Irán dispuesto a verificaciones -
En otro tono, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que su país está dispuesto a una verificación de que no busca dotarse de armas atómicas.
"No estamos buscando en absoluto tener armas nucleares", declaró Pezeshkian en una entrevista publicada este martes. "Si alguien quiere verificarlo, estamos dispuestos a que se lleve a cabo".
Teherán niega querer dotarse de un arma atómica, pero insiste en su "derecho inalienable" a desarrollar un programa nuclear civil y a enriquecer uranio, en particular para fines energéticos, en conformidad con las disposiciones del Tratado de No Proliferación (TNP), del que es signatario.
Las conversaciones de este martes tuvieron lugar en la residencia del embajador de Omán en Cologny, cerca de Ginebra, en presencia de las delegaciones iraní y estadounidense, esta última encabezada por el emisario especial Steve Witkoff y por el yerno de Trump, Jared Kushner.
Trump ha multiplicado las advertencias tras la sangrienta represión de las masivas manifestaciones antigubernamentales de enero en Irán, al tiempo que ha dejado la puerta abierta a una solución diplomática, en particular sobre el programa atómico.
Ambos países discrepan sobre el contenido de las discusiones.
Irán solo quiere hablar de su programa nuclear, pero Washington también exige que limite su programa de misiles balísticos y deje de apoyar a los grupos armados regionales.
En medio de los desacuerdos, Irán se ha mostrado dispuesto a llegar a un pacto sobre sus reservas de uranio altamente enriquecido, estimadas en más de 400 kilos y cuyo destino es incierto, si Washington levanta las sanciones.
Irán "está confrontado a un dilema existencial: ceder ante las exigencias estadounidenses podría permitirle obtener un alivio de las sanciones, algo que necesita desesperadamente", declaró a la AFP Ali Fathollah-Nejad, director del Center for Middle East and Global Order.
Pero "cualquier concesión significativa en las cuestiones nucleares, balísticas y relacionadas con los aliados regionales podría comprometer gravemente su posición ideológica y militar", agregó.
I.Gomez--GM