Ministra colombiana reivindica "nuevo poder" con países decididos a dejar el petróleo
Los casi 60 países reunidos en la localidad colombiana de Santa Marta para impulsar una salida de los combustibles fósiles constituyen un "nuevo poder" frente a la resistencia de grandes países productores, dijo a la AFP la ministra colombiana de Ambiente, Irene Vélez.
La conferencia, abierta el viernes, nació como un intento de varios países de crear una coalición para dejar el petróleo, el gas y el carbón al margen de las negociaciones sobre cambio climático de la ONU, donde esos esfuerzos están en punto muerto, pese a un acuerdo alcanzado en la COP28 de Dubái.
La cita, que coincide con una disparada de los precios del crudo a raíz de la guerra en Oriente Medio, se cerrará el miércoles tras un encuentro de alto nivel de ministros y diplomáticos.
En Santa Marta están presentes productores de combustibles fósiles como Canadá, Australia o Brasil, pero están ausentes los mayores países contaminantes como Estados Unidos, China y Rusia.
Vélez, también exministra de Minas y Energía de Colombia, anfitriona del evento, definió su ausencia como una ventaja.
A continuación, extractos de la entrevista editada para mejor comprensión.
PREGUNTA: ¿Cómo la ausencia en Santa Marta de los mayores productores de hidrocarburos puede afectar la credibilidad de la conferencia?
RESPUESTA: "Podemos verlo a la inversa. Cuando los mayores emisores han estado presentes en las negociaciones de las COP esos mismos han sido los que han impulsado el veto para que (no) se hable de la necesidad de hacer una transición más allá de los combustibles fósiles.
Vale la pena concentrarnos en los países que estamos aquí, que representamos casi el 50% de la población global, entre países consumidores, productores, países vulnerables del sur y del norte global, y en ese sentido nosotros hoy somos un nuevo poder".
P: Si hay un documento final, ¿el hecho de que ellos no estén no va a afectar el peso de ese texto?
R: "Para nada, porque aquí no estamos esperando una declaración conjunta ni nuevos acuerdos vinculantes de países. Estamos esperando soluciones, y estas no dependen necesariamente de los mayores emisores, esperamos que en algún momento ellos se monten a este tren".
P: La conferencia, paralela a las COP, ¿se debe a una frustración respecto a los límites de los procesos de la ONU?
R: "El multilateralismo está en crisis, pero esto no nos hace concluir que debamos prescindir de él. Al contrario, se necesita un multilateralismo que esté más profundamente arraigado en los pueblos y no solo en los gobiernos, en sesgos o el lobby económico. Se necesitan nuevas alianzas".
P: ¿Las COP han ido hasta donde podían?
R: "Las COP han demostrado una capacidad de diálogo, pero también limitaciones. Una en relación a cómo el lobby de la industria petrolera ha sesgado los temas que pueden ser o no incluidos en las COP. Dos, la metodología de consenso (de la ONU) que ha derivado en un veto de facto frente a países como Colombia que quieren que se discuta con mayor ambición decisiones que tienen que ver particularmente con combustibles fósiles. Y por otro lado, hay un tema metodológico que ha sesgado el ingreso de voces desde la sociedad civil".
P: ¿Qué resultados aportará esta conferencia?
R: "En primer lugar el lanzamiento de un primer panel científico dedicado a la transición energética que va a poder asesorar ciudades, regiones, países y coaliciones en su ejercicio de hoja de ruta hacia la transición. También esperamos la síntesis de los aportes (de soluciones) tanto de los gobiernos como la sociedad civil, el sector privado, los sindicatos y los pueblos que están aquí. Ese reporte va a ser entregado como insumo para la hoja de ruta (de la presidencia brasileña de la COP30, ndlr) para salir de las energías fósiles".
P: Colombia, a la vez que defiende la transición energética, es un gran productor de carbón y petróleo. ¿Cómo el gobierno de Gustavo Petro maneja esta paradoja?
R: "Lo que hemos hecho es decir que no va a haber nuevos contratos de hidrocarburos ni la expansión de minería del carbón. Con eso se incentivaron economías productivas, basadas en la producción de alimentos, el turismo y la industrialización. 2025 por primera vez demostró que había más exportaciones en términos de remesas y divisas de café versus carbón. Y también fue el primer año en que Colombia tuvo más energía a partir de renovables no convencionales, particularmente solar, que de carbón".
F.Martinez--GM