Francia aprueba el derecho a la muerte asistida tras años de debate
El Parlamento de Francia aprobó este miércoles el derecho a la muerte asistida o eutanasia para algunos pacientes con enfermedades incurables, una reforma polémica defendida por el presidente Emmanuel Macron.
Esta reforma estuvo años en tramitación antes de ser aprobada de forma definitiva por la cámara baja, por 291 votos a favor, frente a 241 en contra.
Pero la adopción de la reforma no marcará el final de su tramitación, ya que el primer ministro Sébastien Lecornu solicitó al Consejo Constitucional de Francia, la máxima autoridad constitucional, que examine la legislación una vez aprobada.
Y este órgano, cuyas decisiones son vinculantes, puede en casos extremos declarar inválida toda una legislación o expresar reservas sobre parte de la misma.
Si el Consejo Constitucional da su visto bueno, Francia se unirá a la lista restringida de países que autorizan la muerte asistida, desde Bélgica a Países Bajos pasando por Suiza, Canadá y Uruguay.
Macron agradeció en X a los legisladores por un "debate constructivo y respetuoso".
"En 2022, me comprometí a abrir este camino junto a los franceses. Con seriedad, con humildad y respetando plenamente nuestra democracia, ese compromiso se cumplió", declaró el presidente de centroderecha.
En la Asamblea Nacional, la izquierda apoyó a la bancada del partido Renaissance de Macron, y la derecha y la extrema derecha votaron en contra, pero cada grupo dejó a sus miembros la libertad de actuar, en un tema sensible para la sociedad francesa.
En el caso de Francia, el derecho está reservado a los adultos que padezcan una enfermedad incurable, siempre que puedan expresar la necesidad de manera "libre e informada" y sufran físicamente.
Este dolor debe ser resistente al tratamiento o, en opinión del paciente, insoportable, en los casos en que haya optado por no seguir el procedimiento médico o interrumpirlo.
Un médico se encargará de verificar que el paciente cumple los requisitos, antes de que un comité evalúe los criterios.
En última instancia, el médico toma la decisión y el paciente puede retirar su consentimiento en cualquier momento.
El propio paciente se administrará la sustancia letal, salvo en el caso de quienes, por motivos físicos, no puedan hacerlo.
- "Una ruptura grave en la historia" -
Desde la tribuna, la diputada macronista Brigitte Liso celebró una ley que afirmó que marcará la "historia".
"Podré decirles a mis nietos: 'Yo estuve ahí'", dijo.
En el otro campo, el diputado del ultraderechista Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, Christophe Bentz, intentó por última vez convencer a los legisladores.
"Los invito a votar en contra de este texto de muerte, los invito a votar por la esperanza (...) para que la vida perdure", argumentó.
La Iglesia católica no tardó en pronunciarse y declaró que la adopción del texto supone "una ruptura grave en la historia" de Francia.
"Los efectos de una legislación así todavía no se pueden valorar pero ya se están esbozando. Nuestra relación con la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad o la enfermedad, cambiará", señalaron los representantes, incluido el presidente de la Conferencia Episcopal, Jean-Marc Aveline, en un comunicado.
El camino hacia la votación final fue largo, ya que la ley recibió la luz verde de la Asamblea Nacional pero fue rechazada por la cámara alta del Senado tres veces. Entonces el Gobierno decidió dar la última palabra a la cámara baja como le permite la Constitución.
Pesos pesados de Los Republicanos (LR, conservador), mayoritarios en el Senado, se opusieron.
Grupos y organizaciones religiosas que hacen campaña contra el aborto y la eutanasia protestaron cerca de la Asamblea Nacional.
También se oponen a ella algunos organismos científicos e incluso colectivos de personas con discapacidad, que temen verse empujados a solicitar la eutanasia.
El presidente Macron había prometido una ley de muerte asistida cuando fue reelegido para un segundo mandato en 2022.
Se considera una de las reformas sociales más importantes desde que Francia permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2013.
J.Espin--GM