El hermano de Pedro Sánchez se sienta en el banquillo en España por tráfico de influencias
Los quebraderos de cabeza del presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, continúan con la apertura este jueves del juicio a su hermano David, por haber recibido presuntamente un trato de favor a la hora de conseguir un empleo público.
El juicio de David Sánchez, que se extenderá hasta el 10 de junio, empieza al día siguiente de que la Guardia Civil registrase durante horas la sede de los socialistas buscando documentación sobre las presuntas maniobras de una exmilitante y el exsecretario de organización Santos Cerdán para frenar causas judiciales contra el PSOE.
Compositor y director de orquesta con formación y etapas profesionales en Toulouse, Tokio y Madrid, David es menor que Pedro Sánchez y su único hermano.
Se le juzga junto a otras diez personas por haber recibido presuntamente un trato de favor para hacerse con un trabajo creado a medida para él, el de coordinador de conservatorios de Badajoz, que luego se transformó en el de jefe de la Oficina de Artes Escénicas de esta provincia.
Por ello, se le imputan los "presuntos delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias".
Las presuntas maniobras para crear el puesto se iniciaron en 2016, antes de que Pedro Sánchez, de 54 años, accediera a la presidencia del Gobierno en 2018 tras una moción de censura. Su hermano estuvo en el cargo al menos hasta principios de 2025.
El empleo dependía de la Diputación de Badajoz, el organismo que gobierna las provincias en España, y que en ese momento estaba en manos de los socialistas.
En la primera jornada del juicio, el abogado de David Sánchez, Emilio Cortés, pidió que se anule el proceso por vulneración de derechos fundamentales, aunque estas objeciones ya habían sido rechazadas antes.
El letrado explicó que las vuelve a plantear para poder recurrir más adelante ante tribunales superiores, "incluso a nivel internacional".
El abogado defendió que una parte de la acusación es falsa, "una pura invención", y afirmó que tiene un "signo político".
Según la defensa, la causa se basa en una investigación "de carácter prospectivo", y el delito principal que se le atribuye —aceptación de nombramiento ilegal— ya habría prescrito.
Para Pedro Sánchez, que ha descartado adelantar las elecciones previstas en 2027, el caso de su hermano se une al de los dos hombres claves en su ascenso al poder en 2018, que han sido o serán juzgados por casos de corrupción -Santos Cerdán y José Luis Ábalos-, y al de su esposa Begoña, que está cerca del banquillo de los acusados como sospechosa de tráfico de influencias.
Además, la semana pasada se conoció la imputación de una gran figura del socialismo y aliado político de Sánchez, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, por presunto tráfico de influencias a cambio de mordidas.
Z.Serrano--GM